viernes, 8 de mayo de 2020

Las fantasías

Debemos tener cuidado con lo que fantaseamos. Para aquellas quimeras intensas y vehementes que nos entristecen porque las consideramos difíciles o imposibles de conseguir, no debemos tomar como guía las imágenes que nos dan nuestras fantasías. Pues la mente es una inagotable narradora de ilusiones, una aliciente fuente de sueños inconclusos, que nos hace planear y proyectar sobre un incierto devenir. Son torturadores engaños que nos construyen un mundo al que jamas perteneceremos. Y no me refiero a fantasías que perturban a las mentes de los estúpidos, como la posesión de extravagantes riquezas, fama y mujeres, sino a aquellas ilusiones que se nos muestran en nuestro horizonte de posibilidad, y que sabemos que por cuestiones coyunturales no se pueden alcanzar. O peor aún, aquellas que sabemos que pueden ser obtenidas, pero que por nuestra propia idiosincrasia no lo hacemos, ya sea por inseguridades o miedos con un fundamento en el pasado. Lo que debemos tomar de las fantasías, no son las imágenes sino los conceptos, pues estos son los mejores consejeros, y a partir de ahí dirigir nuestros pensamientos hacia una profunda introspección.

Sin embargo, he de aceptar lo difícil que es tratar a las fantasías con la capacidad de juicios que operan con conceptos abstractos y la reflexión sobria y fría. Los sentimientos que evocan las fantasías más fuertes nos abrasan y mantienen en un estado de aparente felicidad, que en realidad no hacen más que maquillar una realidad que para nosotros es dura e intolerable. La disputa se centra entonces en saber en qué medida se deben poner riendas a nuestras fantasías. Pues una persona sin fantasías es una persona carente de contenido, y por el contrario, aquellos que deja volar sus ideas con los sucesos más felices, y los hace brillar como estrellas entre espirales de colores y adornadas con dulces versos, no hace más que adquirir una deuda con la realidad, cuyo redimir le mostrará que nada de lo que piensa es suyo, que las fantasías mueren de forma ingenua y que nadie tiene la dicha de conocer todos sus sueños.

Если жизнь тебя обманет,
Не печалься, не сердись!
В день уныния смирись:
День веселья, верь, настанет.

Сердце в будущем живет;
Настоящее уныло:
Все мгновенно, все пройдет;
Что пройдет, то будет мило.